Blumhouse, la casa productora que ha dado vida a películas como ¡Huye! (Get Out), Nosotros o Halloween vuelve a sorprendernos con una película que mantiene el suspenso durante la mayor parte de la cinta para explotar al final. Maggie (Diana Silvers) y su madre Erica (Juliette Lewis) acaban de mudarse a un pequeño pueblo con el objetivo de re-hacer sus vidas. De inmediato, Maggie hace amistad con un grupo de compañeros de la preparatoria, quienes gustan deambular por las calles en busca de un alma caritativa que les compre alcohol de forma clandestina. Es así como los chicos conocen a Sue Ann (Spencer), una enfermera que decide ayudarles con sus compras. Poco a poco, la mujer comienza a ganarse la confianza de los jóvenes, quienes le otorgan el apodo de “Ma” por su imponente figura materna.

Preocupada por el bienestar de los chicos, Sue Ann decide remodelar el sótano de su casa para que éstos realicen sus fiestas y reuniones sin la necesidad de exponerse a los peligros del mundo exterior. La extraña amabilidad de la protagonista comienza a levantar sospechas en Maggie, quien pronto descubre un meticuloso plan de venganza que ésta ha ido preparando desde hace varios años.
Quienes vayan en busca de una película de terror probablemente quedarán insatisfechos con Ma, ya que sus sorpresivos giros de tuerca la convierten en un espectáculo cómico y hasta campy.
Octavia Spencer aprovecha y saca tremendo jugo a un personaje que por momentos raya en la exageración pero que jamás decae. Su actuación por sí sola vale el precio del boleto de admisión.
A pesar de que la historia se desenvuelve como un thriller juvenil, desafortunadamente el trabajo del elenco juvenil se queda corto ante la presencia de la protagonista. Tampoco ayuda mucho que sus personajes tengan poca profundidad, y que algunos de sus diálogos sean tan malos e insufribles.

Hay ciertas situaciones tan inverosímiles que causan humor involuntario, y otras más que muy apenas son exploradas. Un ejemplo de ello es la sub-trama entre Sue Ann y su hija, a través de la cual deducimos que la protagonista sufre del síndrome de Munchausen por poder, una enfermedad mental en la cual el cuidador o guardián inflige una enfermedad en la otra persona. Es una lástima que también Juliette Lewis, y especialmente Allison Janney, quien interpreta a la jefa de la protagonista, sean desaprovechadas de tal manera. Eso sí, Janney se roba la película con sus breves y humorísticas participaciones.

 

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