TXT: Diego Gasca @Diegogascafxn
Fotos cortesía: OCESA

Cruzamos el Atlántico. Esta vez la magia de los shows en streaming nos permitió viajar a miles de kilómetros para estar, aunque sea de forma virtual, en España, específicamente en el Club Náutico de San Vicente donde Carlos Sadness volvió a sentir el amor de su público mexicano con su primer show virtual.

Todos sabemos que Sadness tiene un lindo romance con su público de acá. Sus dos Lunarios totalmente repletos en su primer visita, junto a esos sold outs brutales en El Plaza o el Metropólitan, son la prueba perfecta de que Carlos ya se ganó un buen lugar en México. Él lo sabe, y a diferencia de otros músicos, lo agradece; por lo que este concierto resultó ser una carta de agradecimiento y de amor a nuestro país.

Sí, en medio también estaba la presentación oficial de su cuarto disco Tropical Jesus, otra muestra de su pop rock con tintes tropicales. Por lo que en este concierto escuchamos varias de la nuevas como “Chocolate y Nata”, “Me Desamaste”, “Ahorita”, “Isla Morenita” y “Aloha”.

Más allá de causarnos un placer auditivo, lo más placentero de estas canciones fueron los visuales naturales que los acompañaban. La arena, el mar, el set, y obviamente, el atardecer, complementaron a la perfección cada rola del setlist y nos dieron un paisaje natural que pocas veces podemos disfrutar en un concierto.

Al mismo tiempo que la melena de Sadness se movía, él y sus músicos complacieron también a esos fans que llegaron cuando aún no era el Jesús Tropical. Diferentes Tipos de Luz y La Idea Salvaje, los antecesores de su último disco, también aparecieron de la mano de “Física Moderna”, “Longitud de Onda”, “Días Impares”, y una de las favoritas en México, “Amor Papaya”, aunque ahora sin la voz de Caloncho.

En todo momento, Carlos Sadness no dejó de agradecer a ese público invisible, los hizo sentir parte del show y aunque nunca recibió respuesta, en cada canción importante los dejaba cantar esa parte que les corresponde a ellos. También los agradecimientos y las palabras de aliento no faltaron, demostrando que el español tiene ganas de volver a pesar de que este año pudo venir a México como parte del Vive Latino.

Tras casi dos horas de concierto, ya con un paisaje diferente al del inicio pero conservando la misma energía, Sadness se despidió en medio de la luz nocturna con “Te Quiero un Poco”, rola a la que le cambió el nombre por esa ocasión como regalo a sus fans. Sin embargo, vaya conexión la que sentimos cuando sonó “Qué Electricidad”, y es que sin dudarlo fue la rola perfecta para darle fin a un concierto donde volvimos a reencontrarnos con nuestro querido Jesús Tropical.

News Reporte