¿A quién no le ha pasado que al cambiar las sábanas de su cama se encuentra con un colchón lleno de manchas, en ocasiones, un tanto inexplicables? Aquella vez que se nos cayó la sopa, o el día que dejamos la toalla mojada todo el día por llegar temprano a una cita, o incluso aquella ocasión en que nuestro perro hizo de las suyas y tuvimos que lavar el colchón con agua y con jabón.
Lo cierto es que, por más cuidado que se tenga, en algún momento de la vida nuestro colchón terminará expuesto a suciedad, además de la que se acumula con el tiempo y el uso normal. Sin embargo, hay ciertas consideraciones importantes que se tienen que tomar en cuenta a la hora de limpiarlo, que mejorarán su tiempo útil y que nos garantizarán un buen descanso.

Si comparamos la limpieza de un colchón con la limpieza de nuestra ropa nos daremos cuenta rápidamente de que la situación es completamente diferente. Una mancha en nuestra ropa –incluso una difícil de sacar, como las de vino tinto o de grasa– puede ser eliminada con jabón y agua caliente. Pero, ¿qué pasa cuando queremos usar el mismo método con un colchón? Podrá secarse y desmancharse por fuera, pero ¿qué pasa por dentro?.
Aunque parezca un lugar seguro, no basta con que las sábanas y colchas de tu cama se vean impecables y se cambien de manera frecuente, ya que con el tiempo tu colchón acumula suciedad, polvo, ácaros, sudor, piel muerta, hongos y otros agentes que pueden generar, sin duda, problemas de salud y de descanso.  De hecho, datos de la Fundación de Asma y Alergias de Estados Unidos, señalan que un adulto promedio genera hasta 1.5 gramos de piel muerta por día, es decir, más de 10 gramos en una semana, lo que es suficiente para alimentar millones de ácaros.
Por suerte, darle limpieza profesional a tu colchón es algo más sencillo de lo que crees. Alba, especialista de limpieza de colchones en seco, mide el nivel de suciedad en tu colchón a un nivel microscópico, lo aspira, reduce las manchas, esteriliza con luz ultravioleta, y aplica repelente de ácaros, además de terminar con una prueba de limpieza microscópica, para que estés seguro de que duermes en el lugar óptimo.

“A veces le tememos a los monstruos que están debajo del colchón, pero no nos ponemos a pensar en los que están dentro. Lo cierto es que si abriéramos nuestro colchón que llevamos usando años, nos meteríamos un gran susto. Incluso si recurrimos al agua y jabón para limpiar nuestro colchón en una emergencia, no siempre podemos dejar que el sol seque por completo la capa interna, y eso solo genera hongos y bacterias que son más dañinas que cualquier monstruo que nos podamos imaginar.” señaló Javier Altamirano, Brand Manager de Alba.
Independientemente de la limpieza que podamos tener con nuestro colchón, es importante saber que las cosas no siempre duran para siempre. Así como unos tenis para correr tienen un tiempo de vida útil, los colchones deben de renovarse cada cierto tiempo. Los expertos de Luuna recomiendan un periodo máximo de 10 años antes de cambiar tu colchón.

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