Este 2018 ha marcado un hito en la creciente carrera de Fer Casillas, quien cimenta su propuesta artística no sólo desde su indiscutible talento como cantautora, con una voz excepcional y un diseño sonoro exquisito, sino que a ello se suma su capacidad para transmitir visualmente mensajes elegantes y misteriosos.
Fer ha estado en la mira de marcas como Kenzo, Gibson, Original Penguin y All Saints, con quienes ha realizado colaboraciones. Así mismo, diversos medios la visionan ya como la promesa del 2019 en México y Latinoamérica, mientras que la lista de artistas que la han elegido para colaborar y compartir escenarios va desde Jona Camacho, Diamante Eléctrico, Loli Molina, Juan Pablo Vega, hasta abrir el acto de Leon Bridges y acompañar a Thirty Seconds To Mars en su gira Monolith Tour por México.

Es claro que este reconocimiento se debe también al gran trabajo que la artista, los músicos y productores que la acompañan han llevado del estudio a los escenarios que aún con una joven trayectoria ya suman los locales como el Foro del Tejedor o el Plaza Condesa hasta la emblemática Arena Ciudad de México, donde cuenta ya con dos presentaciones incluyendo acto abridor del festival Alfa En Vivo.
Este gran año se ha visto reflejado también en el impacto que ha generado en plataformas digitales, tales como Spotify, siendo portada de “R&B en español” durante 2 meses consecutivos.

La propuesta se consolida con ‘Sanar’, el nuevo sencillo que forma parte de su próximo material ‘Imágenes de Olga (Lado B)’. Para este capítulo sonoro, la cantautora explora sonidos dentro del rock experimental, elementos del jazz y su voz inigualable, que van abriendo camino poco a poco en un aluvión envolvente en el que la melancólica melodía hace gala de una letra profundamente sanadora que toca las fibras del pecho.

La referencia visual migra del realismo colorido de Edward Hopper -que se mantuvo vigente durante algunos de los sencillos anteriores- al surrealismo levitante de René Magritte, en específico de su afamada serie ‘Los Amantes’, en donde las telas que cubren los rostros representan el temor por la entrega, mientras la canción proclama que debe ser retirado para poder llegar al amor que cura las heridas.

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