Texto: Patrizio Palacios / Fotos: Cortesía OCESA

Más de 21 mil fanáticos disfrutaron de una noche llena de post punk neoyorquino a cargo de Interpol en el mítico recinto de Av. Churubusco el pasado 28 de mayo. 

El vocalista Paul Banks de inicio daba la noticia de que Sam Fogarino, baterista de la banda, no estaría presente esa noche por estar enfermo. Más allá de eso, la música de Interpol hizo vibrar la arena. Desde que las luces del escenario de prendieron la ovación de los fanáticos no se hizo esperar y retumbó toda la noche. 

Luego de varios años de no pisar un escenario en México, Interpol regaló una noche mágica con canciones como Untitled, Evil, Narc, Something Changed y más. 

Las luces del escenario se pintaron de rojo azul o blanco, en un coordinado movimiento al ritmo de la música y los acordes de la banda estadounidense. Todas las personas coreaban y gritaban el clásico “Interpol, Interpol…” mientras la banda agradecía el gran recibimiento que siempre el público mexicano le da a la banda. 

The Rover, The new y C’mere también vibraron en los parlantes, y la tarde rápidamente pasaba, son esos momentos donde el tiempo se vuelve más veloz y quisiéramos que se detuviera. Los celulares también prendían su luz para recibir Rest my chemistry y darle el clásico toque nostálgico al concierto. 

Pronto avanzaba el concierto y se acercaba el final con un set que nos regalaba Lights del álbum Interpol del 2010, PDA del álbum Turn on the bright Lights, y Slow hands del disco Antics de 2004…

Para cerrar la bandera de México con la leyenda “I love Interpol” ondeaba en el escenario para despedir el concierto con Not Even Jail mientras que la banda se despedía agradeciendo al público mexicano su caluroso recibimiento. 

Tres años de espera valieron cada instante mientras la banda nos regalaba sus acordes y ritmos revival rockers, y su mas de 20 conciertos en México parecen no ser suficientes para los fanáticos que no tienen dudas para recibir a Interpol como una banda consentida en territorio nacional.

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