Si para algo dicen que somos buenos los mexicanos es para dejar las cosas para después o hasta el último momento. Esta situación ocurre también cuando se trata del automóvil, ya que cuando notamos algo fuera de lo común con respecto a su funcionamiento, no le prestamos atención, pues no consideramos que sea grave.

Muchas veces las personas prefieren hacer caso omiso de estas leves fallas, pues el auto continúa cumpliendo su función, pero lo cierto es que si éstas no son arregladas se corre el riesgo de que se compliquen, lo cual provocará que inviertas una cantidad más alta de dinero para su reparación y también más tiempo.
Por ejemplo, si escuchas un rechinido es probable que ocupes cambiar las balatas, artículo que se consigue en diversas presentaciones como la marca GONHER, las cuales cuentan con una pestaña metálica que se va a exponiendo a medida que se desgasta el material de la almohadilla. Cuando entre en contacto con el rotor del freno se produce un sonido agudo, por lo que debe cambiarse de inmediato, pues el ruido se irá haciendo cada vez más fuerte y la capacidad de frenado irá disminuyendo.

Otro aspecto que muchos pasan por alto es cuando el coche sufre un fuerte impacto en las llantas. Siempre es importante revisar el estado de los neumáticos después de ello porque puede provocar que se formen protuberancias que causarán que el aire no se distribuya de forma correcta y se acumule en la llanta, que puede explotar en cualquier momento.

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